Silver linings playbook
David O. Russell
Tengo la filosofía de que si una película no me hace llorar, no es buena. Y es difícil que una no me haga llorar, pero en realidad depende del día y de la fecha del mes en el que esté. Esta es la segunda vez que veo esta película , y al verla en el cine (si, hice trampa, la vi online primero) pude darme cuenta de por qué está nominada a mejor película este 2013. Cosa que entre los cortes de internet, el hambre, y las visitas de mis abuelos me hicieron tomar como una pérdida de tiempo la primera vista de este film.
Esta película se tilda de comedia romántica, pero es más bien una comedia dramática, más bien, un drama cómico, es más, no la tildaría de nada de eso, es un drama amistoso (inventé lo de amistoso, pero si el romance tiene su propio género, ¿por qué no la amistad?). Tiene toda la evolución de la amistad, hasta ese confuso final en el que los buenos momentos, los momentos de apoyo mutuo se confunden y la llevan al romance. Rareza numero uno. Pero perdonada totalmente por el espejo en el que se convirtió la pantalla del cine después de unos pocos minutos de haber comenzado.
Pat ( Bradley Cooper ) no es el único "loco" en su familia, es el único que tuvo un episodio que hizo a los otros sentirse inseguros. Tiffany ( Jennifer Lawrence) está pasando su viudez prematura de la mejor forma que puede, mientras se trata de encontrar a si misma. Y no son los únicos que parecen mal puestos sobre su mundo. El padre de Pat ( Robert de Niro ) es también un obsesivo en otros puntos. Es más, el quiebre amoroso que vive Pat, es un justificativo para su actuar, sin embargo la obsesión de su padre es un intento de manipulación de su familia ,con una superstición injustificada, que es lo único a lo que se puede se puede aferrar para sentir seguridad. Varias escenas nos muestran que los locos somos todos, y que todos tenemos nuestras heridas, nuestras obsesiones y nuestros ataques de rabie e histeria. Y todos los tenemos. Una de las escenas es explícita, mostrando a Pat en medio de un círculo, discutiendo con Tiffany , rodeados de personas disfrazadas mientras ellos parecen los únicos "normales" discutiendo.
La metáfora que me iluminó esta segunda vez que vi (y sentí) la película, fue la relación de Pat y Tiffany. Más allá del apoyo mutuo. Al terminar cualquier relación, hay diferentes estados, en este caso, Tiffany nos muestra el : Está muerto para mi. Y Pat la negación. Es imposible comenzar una relación si ambos están sumidos aún en sus etapas de término, y hubieran sido etapas eternas si no se hubieran conocido y no hubieran comenzado una terapia en la que nunca se dieron cuenta, estaban ayudando al otro. Sin esconder la obsesión por su ex, ni el sentirse perdida en el mundo, fueron ambos quienes se sanaron, y entonces limpiamente pudieron comenzar a amar.
Una de las escenas que me recordó a las tardes en los barrios chilenos, cuando la casa está llena, y todos hablan entre si, pero nadie se escucha, pero todos están juntos y se miran como si lo hicieran. Los secundarios clave para que sea una historia llevadera son tan exactos como perfectos. El psiquiatra indio, el vecino adolescente, el amigo de la clínica de Pat. Todos hablando en el momento correcto para que la locura diera paso al reflejo de nuestro propio mundo en el que ninguno es perfecto.
Si, ahora entiendo la postulación a mejor película. Entiendo que tenemos que mirarnos en los personajes que no son felices por cumplir su sueño de ser un cantante famoso, si no que tenemos que mirarnos en los personajes que llegan a esas pequeñas metas que nos proponemos cada uno. Esa meta de trotar los diez minutos y llegar sin haber parado.
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